Caminante, peregrino, si andas en la lejanía y alcanzas a ver El Pueyo,
manda un saludo a la Virgen, rézale un Ave María y dile con mucho amor
no me dejes madre mía.
Camino viejo del Pueyo, sinfonía verde, senda umbrosa, dulce trecho,
camino que a la Virgen va derecho
como el tallo gentil va hacía la rosa.
Camino rumoroso de plegarias y oración, de alivio y sanación.
A veces de amargo dolor que es locura de amor
como la de Cristo en la cruz.
Camino de peregrinos, de devoción y de fe.
En primavera florida torrente de romerías
que con ardiente fervor a la Virgen del Pueyo,
en el caminar de la vida,
llevamos bajo tu manto
y al final de nuestros días
acompáñanos al cielo y déjanos en un lugar
donde podamos ver El Pueyo.

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